El arte de dibujar un modelo en carne y hueso nos exige tener en cuenta una serie de cosas: la posición de la luz, la proporción del cuerpo y el lógico encaje de su anatomía.
Todo esto lleva un proceso, además del hecho de que estamos experimentando técnicas diversas, como la acuarela, las sepias, tinta china, y el pastel.
Al principio nos invade el temor de no poder conseguir aquello que queremos plasmar, porque no tengamos un día inspirado o la modelo no logra inspirarnos. Pero con el trabajo constante y la práctica se logra un proceso que nos lleva al disfrute del dibujo que estamos realizando.
He aquí otra pequeña muestra...



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